La pandemia originada por el COVID-19 ha desnudado muchas realidades en la política. La primer conferencia de prensa conjunta entre Alberto Fernández, Horacio Rodriguez Larreta y Axel Kicillof, fue la que marcó este punto de partida. Allí se mostró, y todo el mundo analizó, que un suceso como el que le tocaba atravesar al país, podía unir el trabajo de dirigentes políticos de diferentes espacios. Ellos, que por años habían estado separados por una «grieta ideológica», se unían para afrontar una crisis juntos.

Claro está, que entre Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta siempre hubo un mutuo respeto. Lo demuestran en público, y lo muestran detrás de los telones de la política. Seguramente, esta posición, simplificó las cosas para que más allá de algunos entredichos, durante más de 90 días haya un trabajo serio y en conjunto. Seguramente, al ala política dura del peronismo le puede haber molestado un poco la presencia del jefe de Gobierno pero, no tanto como al la dura del PRO ó de Juntos por el Cambio.

Axel Kicillof, Alberto Fernández y Horacio Rodriguez Larreta en la Quinta de Olivos. Fuente: archivo.

A partir de este punto, es que Horacio Rodriguez Larreta se encontró, por un lado, con la disyuntiva de afrontar esa convicción de que el trabajo en equipo con los líderes del oficialismo es lo mejor. Y, por otro, cómo hacer para dejar conformes a los dirigentes más extremistas dentro del espacio que representa. El jefe de Gobierno porteño, es un político que siempre creyó en el diálogo y en el consenso. Lo demostró con la amplia alianza que construyó en la Ciudad para obtener un triunfo electoral con casi el 56% de los votos. Asimismo, cree que para conducir esta pandemia, es necesario del trabajo conjunto con Alberto Fernández y Axel Kicillof. Pero, esto le trajo como resultados rispideces internas. Algunas, quedaron evidenciadas en el accionar y declaraciones de dirigentes de Juntos por el Cambio.

El «fuego amigo» y las declaraciones que marcan una distancia del accionar de Larreta respecto del pensamiento de dirigentes de su espacio no son casuales. Tampoco, son sólo porque esté trabajando junto a su «enemigo político». Ni lo son, porque el Presidente ningunee a cierto sector de la oposición diciendo que «solo escriben por twitter». Cómo siempre, en la política, hay conflictos de intereses y pujas de poder. Y, no es casual que las encuestas difundidas en el último mes, muestren a Larreta con una buena imagen de gestión y mayor imagen de conocimiento respecto de las que tenía antes que inicie la pandemia. Es obvio que a él lo favorece que Fernandez lo muestre a su lado. Porque eso lo posiciona. Y si bien, en el largo plazo, eso debería preocupar más al Presidente, hoy le preocupa a ciertos dirigentes de Juntos por el Cambio, que buscan ganar espacios de poder.

El «fuego amigo» y las declaraciones que marcan una distancia del accionar de Larreta respecto del pensamiento de dirigentes de su espacio no son casuales. Tampoco, son sólo porque esté trabajando junto a su «enemigo político». Ni lo son, porque el Presidente ningunee a cierto sector de la oposición diciendo que «solo escriben por twitter».

Axel kicillof y Horacio Rodriguez larreta durante una reunión en la sede del Gobierno Porteño. Fuente: archivo.

Más allá de algunas críticas que recibió Kicillof por haber abierto algunas actividades, la relación en el marco de la pandemia sigue fluyendo. Por lo pronto, Larreta se sigue mostrando un aliado de Fernández y Kicillof en el arduo trabajo de conducir la pandemia. Hacerlo en conjunto es lo que más le sirve a todos. Pero, principalmente al jefe de Gobierno. Mas allá de lo sanitario, que es la prioridad, le da visibilidad a nivel nacional. Por este motivo, seguirá recibiendo dardos de su mismo espacio. Algunos directos otros por lo bajo. Aunque de la boca para afuera la nieguen, las divisiones exigen y están a la vista.

Horacio Rodriguez Larreta, es un político hábil, y ha sabido sortear en este último tiempo los conflictos de intereses. En la última alianza que selló para ganar las elecciones, sin dudas que quedaron heridos internos, pero eso no cambió que todos trabajen para ganar en primera vuelta. Lo logró con carisma y con diálogo. Pero, la pregunta que todos se hacen en el mundo político, es ¿Cómo va a hacer Larreta para despegarse definitivamente del ala dura de Juntos por el Cambio y construir su candidatura en vistas de 2023, sin perder de vista las Legislativas 2021?

¿Cómo va a hacer Larreta para despegarse definitivamente del ala dura de Juntos por el Cambio y construir su candidatura en vistas de 2023, sin perder de vista las Legislativas 2021?

Por lo pronto, hoy está abocado a la pandemia y a su plan de trabajo para los próximos años en la Ciudad. Además, mira de reojo al Presidente por el porcentaje de la coparticipación. Ese tema se puso sobre la mesa a principios de año, y no volvió a tocarse. Por lo menos por ahora. Seguramente, también, es una de las razones porque la que trabaja codo a codo junto a Fernandez y Kicillof. Siempre se dijo que su fuerte es la gestión, y también el diálogo. Por eso, se muestra junto a Patricia Bullrich y otros dirigentes en charlas de streaming e intenta disipar las dudas sobre las internas en el espacio. Una vez pasada la pandemia, deberá tomar decisiones que marquen el camino político a futuro. Pero por estos días, sin dudas, el mejor puesto que ocupa es el de equilibrista.

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