Sabido es que la Superliga Argentina de Fútbol (SAF) llegó a su fin, y sólo resta que se consume la reunión de la Asamblea Ordinaria de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), pautada para el 19 de mayo próximo, para terminar de velarla y dar paso a la flamante Liga Profesional de Fútbol, ideada por Claudio Chiqui Tapia, titular de la entidad, junto a dirigentes cercanos de AFA y a funcionarios de Gobierno, donde el más señalado es el tigrense Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados de la Nación.

El principal objetivo de estos dirigentes es que el torneo de la máxima categoría del país vuelva a estar bajo la órbita de la AFA, condición que se había perdido en noviembre de 2016 con la creación de la Superliga, cuya meta, muchos dicen, era construir el camino para abrir el juego a las Sociedades Anónimas en nuestro fútbol.

Para terminar de enterrar ese fantasma, se necesitarán 35 votos de los 45 habilitados en la próxima Asamblea para modificar el Estatuto, cantidad que parece estar asegurada en la calle Viamonte.
Esta sucesión de hechos y decisiones ya provocó la renuncia de Mariano Elizondo, quien fuera presidente de la SAF, y de su vice 1ro, Jorge Brito. De esta manera, el presidente de San Lorenzo, Marcelo Tinelli, es quien comanda el cadáver de la Superliga hasta el esperado 19 de mayo y, de no existir hechos inesperados, será el futuro titular de la nueva Liga Profesional.

A Tinelli se le presenta la oportunidad de volver a ocupar un cargo protagónico dentro de la AFA luego de varios intentos fallidos. Uno de ellos se trata del papelón histórico ocurrido en la votación del 3 de diciembre de 2015 que terminó 38 a 38 con 75 votantes, algo matemáticamente imposible. Se trataba ni más ni menos que del primer intento del empresario televisivo por presidir la AFA, elección que terminaría en manos de Luis Segura, histórico dirigente de Argentinos Juniors.

Los vaivenes y las dificultades que atravesó Tinelli en el difícil mundo del fútbol lo llevaron a alejarse de sus cargos en abril de 2017, fecha en la que anunció su renuncia al cargo de Vice Presidente de Selecciones de AFA y al de Coordinados de Estatutos y Convenio con AFA en nombre de la Superliga. Parecía el fin de su carrera como dirigente del fútbol, pero en nuestro país nunca puede darse nada por hecho.

El desafío más grande que tienen los clubes y nuestro fútbol es cómo atravesar la tormenta perfecta creada por el Covid-19. Son varios los frentes que deben afrontar, desde evitar que se corte la cadena de pagos, la negociación con las señales televisivas responsables del principal ingreso de las instituciones, hasta los diálogos con el Gobierno nacional para, por un lado, suspender el decreto 1212 que aumentó las cargas patronales de los más de 30 mil empleados que viven del movimiento de la pelota, y por el otro ingresar al Programa de Recuperación Productiva y obtener ayuda para el pago de los haberes mientras dure la emergencia.

En la calle Viamonte son optimistas y en un momento diagramaron el retorno del fútbol para fines de mayo, con la idea de disputar la pendiente Copa de la Superliga y definir las clasificaciones a las copas del año que viene, siempre y cuando se cuente con el visto bueno del presidente Alberto Fernández del círculo que lo asesora en medio de la pandemia. Es más, Fernández ya avisó que mayo será el mes en el que nuestro país alcance el pico de muertes contagios, por lo que ve lejano que el fútbol vuelva a la actividad, incluso sin hinchas en las tribunas.

Las cadenas de televisión, tanto Fox (cuyo dueño es Disney) como Turner, se comprometieron con los dirigentes a pagar el mes de abril ($540 millones de pesos) y no habría dificultades para que hagan lo mismo en los meses venideros en caso de que la actividad no se reanude. Esto trajo alivio a la mayoría de los clubes que dependen de estos ingresos para enfrentar un alto porcentaje de sus gastos.

Por su parte, Sergio Marchi, titular del sindicato Futbolistas Argentinos Agremiados, es otro de los protagonistas de esta tormenta desatada por el virus. Son diarias las conversaciones que existen para evitar a toda costa la rebaja salarial de los futbolistas, y lo que ocurra con los contratos que vencen en junio. De todas maneras, ya son dos los clubes de la Superliga que acordaron rebajas salariales con los jugadores: Racing de Avellaneda y Talleres de Córdoba, y se espera que en los próximos días se sumen más clubes. En la calle Viamonte, con Tapia a la cabeza, la principal preocupación está en los futbolistas del ascenso, más vulnerables al parate económico, motivo por el cual se negocia día a día con la empresa Torneos y Competencias, titular de los derechos televisivos de la categoría, para que no deje de abonar su cuota televisiva mensual, tal como sus pares de primera división.

La imagen de Marchi se vio desdibujada en la última fecha del fútbol argentino, en la que jugadores y entrenadores se mostraron en desacuerdo con la decisión de disputar los partidos, siendo River el único club que decidió no presentarse y cuya supuesta sanción, prometida por Tinelli entre otros dirigentes, parece haber quedado en el olvido.

Respecto a la organización a largo plazo de la máxima categoría del fútbol, la idea parece estar cada vez más clara. La temporada 2020/2021 contará con 26 equipos en la máxima categoría, producto de la casi segura suspensión de los descensos y de los dos ascensos estipulados desde la Primera Nacional. Para la 2021/2022 se habrían pensado cuatro ascensos y dos descensos, por lo que se llegaría a los 28 equipos, siendo la meta llegar a los 30 clubes en la 2022/2023. De ese modo, podría cumplirse el pedido del Gobierno nacional para televisar al menos cinco partidos de primera división de manera gratuita, y se volvería al torneo multitudinario ideado por el fallecido Julio Grondona a mediados de 2014, cuya meta era lograr un campeonato bien federal y mayores ingresos para repartir entre los clubes.

Otra negociación que llegó a buen puerto fue la que diversos dirigentes de AFA llevaron a cabo con su par Rodolfo D´Onofrio, presidente de River. Esta institución era la única de los denominados cinco grandes que se mantenía alejada de la calle Viamonte y apoyaba la Superliga. Aunque luego de algunos diálogos, y según cuentan del acercamiento con Malaspina, mandamás de Argentinos Juniors y hombre cercano a Alberto Fernández, confeso hincha del club de La Paternal, D´Onofrio decidió acercar posturas y regresar a la cúpula de la AFA, donde tendrá un lugar de privilegio en la próxima organización de entidad, ocupando una de las seis vicepresidencias que habrá luego de aprobada la reforma del estatuto.

Con quien queda retomar una relación de mayor cordialidad y cercanía es con la mismísima Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL), vínculo que sufrió una ruptura durante la Copa América disputada en Brasil en 2019, cuando la delegación argentina encabezada por Tapia, por entonces vicepresidente de la entidad continental, cuestionó a la Confederación por la utilización del VAR y hasta puso bajo sospecha la honorabilidad de la misma debido a los arbitrajes, principalmente luego de la semifinal ante Brasil.

Por ende, la dirigencia del fútbol argentino no sólo está a la expectativa de lo que depare el presente con el avance del Covid-19, sino que al mismo tiempo está tejiendo el futuro del deporte más popular de nuestro país, donde se avizora la vuelta de un torneo multitudinario y se aleja la idea de las sociedades anónimas. Mientras tanto, y hasta que la pelota no ruede nuevamente, no habrá más que videollamadas por Whatsapp, charlas por Zoom y otros contactos para evitar un colapso en medio de la pandemia, e ir construyendo los cimientos de una estructura que aún dista mucho de estar a la altura de la calidad y el potencial de nuestros futbolistas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *