La pandemia modificó los planes políticos, así como el presidente logró consolidarse a base de buenas y anticipadas decisiones de gestión, salvando gran cantidad de vidas y convirtiéndose en un ejemplo latinoamericano a nivel sanitario. Lo que viene en materia económica a nivel local y a nivel internacional lo deberán mantener alerta, sin descanso.

Los países del primer mundo que generalmente utilizan de ejemplo, varios especialistas, hoy cuentan muertos en cantidad y sus números económicos no paran de caer. En Estados Unidos el desempleo subió al 14,7%, la cifra más alta desde la Gran Depresión; la desocupación, que en marzo había sido 4,4%, subió 10 puntos porcentuales en un solo mes. El récord histórico fue 24,9% en 1933, en el peor momento de la más grave crisis económica de la era moderna. La economía del Reino Unido caería un 14,4%, advierte el Banco de Inglaterra, y el desempleo en territorio británico se duplicaría este año. A nivel nacional, Matías Kulfas, el ministro de Desarrollo Productivo, aseguró que abril fue probablemente el peor mes en la historia de la industria argentina.

Se deberán tomar medidas para paliar la crisis. El tubo de ensayo del impuesto a las grandes riquezas, medida debatida pero aún no presentada en el Congreso, para que doce mil argentinos realicen un aporte extraordinario en el marco de la pandemia, resultó un intento fallido, por lo menos por ahora. El impuesto se mantuvo en la agenda política por algunos días, con gran aceptación de los ciudadanos y un rechazo intenso de ciertos economistas y periodistas representantes de este minusculo y privilegiado sector. Cuando la discusión tomaba temperatura, la más que desarrollada «liberación masiva de presos» borró el debate del mapa.

«A nivel nacional, Matías Kulfas, el ministro de Desarrollo Productivo, aseguró que abril fue probablemente el peor mes en la historia de la industria argentina«

Los medios hegemónicos le mostraron los dientes al gobierno. Por momentos lo hicieron responsable de una suelta masiva de criminales con el argumento de la pandemia. Este hecho no sólo no había sucedido tal como se narraba, sino que ni siquiera es competencia del poder ejecutivo. Una muy lenta respuesta del gobierno vislumbro debilidades sobre la comunicación oficial. Lo que empezó como un botín en Devoto, se fue convirtiendo en una bola de desinformadores; opositores oportunistas y errores judiciales que se acumulan desde décadas, todos apuntando a la figura presidencial.

El Gobierno presiona al Congreso para aprobar la Emergencia en ...
El jefe de gabinete, Santiago Cafiero, en una conferencia de prensa junto al Presidente Alberto Fernández. Fuente. Archivo.

La respuesta del jefe de Gabinete fue extremadamente lenta, no solo le habían tomado la agenda a la fuerza, sino que las voces oficiales recién aparecieron post cacerolazo y luego de una indignación masiva. El cóctel explosivo y atractivo, que presentaron los medios junto a los operadores macristas en las redes sociales, logró indignar hasta a los propios votantes de la coalición oficialista.

La idea inicial, de un gobierno amistoso con los grandes medios que realizaron una indiscutida labor para que Macri llegara al poder en 2015, a veces peca de ingenua, así como también lo hace el jefe de gabinete, Santiago Cafiero. Con el ya desgastado tema de las «liberaciones masivas», mínimamente se deberían haber detallado los fallos de Casación sobre el tema. Se debería haber explicado a tiempo la división de poderes que rige en el país, pese a haber estado ausente durante los últimos cuatro años. Se podría haber señalado el doble rol de Julio Conte Grand, procurador de la provincia de Buenos Aires designado por Vidal, uno de los artífices necesarios de haber instruido a fiscales y defensores para que impulsarán medidas para descomprimir la sobrepoblación carcelaria. Faltaron precisiones oficiales, datos, descripciones, resoluciones, falto un rol activo de Santiago Cafiero, que apareció tarde como lo hizo Marcela Losardo, la ministra de Justicia del gobierno nacional.

«Faltaron precisiones oficiales, datos, descripciones, resoluciones, falto un rol activo de Santiago Cafiero que apareció tarde como lo hizo Marcela Losardo, la ministra de Justicia del gobierno nacional»

El jefe de Gabinete debería oficiar de escudo, antes de que las operaciones, las críticas o los disgustos lleguen al Presidente. Así, como los aciertos llegan directo a su figura, los golpes siguen la misma senda. Lo primero está bien, lo segundo es un riesgo enorme que llevaría al desgaste. Tal vez, la fórmula necesaria no sea la de un personaje fuerte y confrontativo como lo fue en su momento Aníbal Fernández, ni tan impresentable como el Marcos Peña de Macri. El desafío para Cafiero será encontrar un punto medio entre ambos perfiles, pero le urge salir de ese rol de espectador en el que se encuentra, las pocas veces que interviene, lo hace fuera de timing y sin mucha intensidad.

El gobierno se muestra más preocupado por las redes sociales que opera el macrismo residual, que de marcar una agenda propia. El lobby que marca agenda y modifica conductas y medidas no se hace en las redes sociales, se hace en otro lado y de otra manera.

No pasarán muchos días para que nos presenten el manejo exitoso de la pandemia como algo logrado por la voluntad individual, y arranquen los ataques desmedidos por la crisis económica mundial que ya hoy da señales y que indefectiblemente tendrá consecuencias en el ambito nacional.

«No pasarán muchos días para que nos presenten el manejo exitoso de la pandemia como algo logrado por la voluntad individual«.

Alberto Fernández no solo deberá administrar la crisis, también deberá marcar una agenda cultural, social y política para hacerle frente. Para eso resulta indispensable contar con un jefe de Gabinete pujante y que ponga la cara por él, ya sea para las groseras agresiones que apuntan al Presidente, como para las que le pasan cerca.

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