El Banco Central (BCRA) concretó ayer la tercera recompra consecutiva de reservas al cerrar con un saldo favorable de US$100 millones por sus intervenciones en una rueda cambiaria en la que se negociaron poco más de US$310 millones.

De este modo, no sólo se volvió a quedar con poco más del 30% de los dólares operados por la plaza oficial en la jornada, sino que confirmó que los nuevos ajustes impuestos hace una semana al súpercepo cambiario le sirvieron para detener la sangría de U$$1520 millones que su tenencia neta sufrió por esta clase de operaciones entre el 26 de agosto y el 5 de octubre, es decir, al cabo de apenas 29 ruedas de negocios.

Incluso pasa a mostrar un saldo favorable del orden de los US$50 millones en lo que va del mes, cuando ese resultado era negativo en unos US$213 millones hasta hace cuatro ruedas nomás.

La referencia alude a la modificación que introdujo en el mecanismo para el pago de importaciones que desde el pasado miércoles y hasta que culmine el presente mes se deberán cursar a partir del despacho a plaza de los bienes, es decir, ya no podrán hacerse con anticipación.

La demanda de divisas para cumplir con este tipo de pagos se había empinado en los últimos tres meses y, muy especialmente, durante septiembre al volver a tomar impulso las expectativas de devaluación mientras el BCRA mostraba que no podía frenar el desabarranco de la tenencia de reservas propia que tanto le había costado rearmar.

La nueva compra oficial llegó en una jornada en la que el BCRA convalidó un ajuste de apenas 15 centavos (0,16%) en el tipo de cambio mayorista, que cerró a $98,89/99,09 por unidad para la compra y venta, respectivamente, en los mínimos del día tras haber marcado un pico de $99,11 en la primera parte de la jornada.

“La demanda se mantiene acotada tras el cambio de reglas sufridas la semana pasada. De esta forma la entidad monetaria aprovecha para comprar reservas a base de reducir la demanda potencial”, explicó Sebastián Centurión, de ABC Cambios.

La tenencia de reservas del BCRA también pasó a sufrir un esmeril menor desde el miércoles por sus intervenciones para mantener bajo control a los dólares financieros “regulados”, tras la Resolución General 907 que adoptó la Comisión Nacional de Valores (CNV) para fijar un límite de 50 mil nominales semanales para la venta de valores negociables denominados en dólares y emitidos bajo ley local con liquidación en moneda extranjera considerando tanto operaciones MEP como Cable e impedir el denominado “rulo” que consistía en adquirir divisas a “precios subsidiados” por las ventas oficiales para luego venderlos en sus versiones a precios libres (dólar Senebi), para atrapar esa diferencia.

“Las restricciones para la operación de títulos ley local en dólares y sobre la liquidación de operaciones en moneda extranjera conectadas con operaciones de títulos ley local implican una virtual separación entre el dólar MEP-CCL regulado por el BCRA y los tipos de cambio libres de Cedears, ADRs y otros títulos con ley extranjera. De esta manera se reducen las posibilidades de arbitrajes y por lo tanto el monto de las intervenciones diarias del BCRA también sobre ese mercado que tanto se habían ampliado en las últimas semanas”, explicó en un informe la consultora Delphos Investment.

Los analistas coinciden a advertir que los nuevos ajustes aplicados al cepo (suman ya 13 desde el inicio de la administración Fernández) pueden ayudar a ralentizar la pérdida de reservas que estará condenado a sufrir el Central en los próximos meses, pero en paralelo tenderán a agudizar los faltantes de productos o insumos importados que ya sufren algunos sectores de la economía.

“Luego de las elecciones este esquema de ‘sentarse sobre las reservas’ mientras se convive con una persistente apreciación cambiaria deberá ser reevaluado a la luz de la negociación del nuevo acuerdo con el FMI y de las escasas reservas disponibles”, apuntan desde Delphos.

“La dinámica en que había entrado el mercado era insostenible y se sabía que aparecerían medidas para tratar de detenerla. Pero son medidas temporales que de ningún modo solucionan el tema de fondo”, coinciden desde Portfolio Personal Inversiones (PPI).

“Las nuevas regulaciones surgen por la necesidad de resguardar las pocas reservas que quedan a la espera de pasar las elecciones del 14 de noviembre con pocos sobresaltos, pero ilustran las limitaciones de los esquemas vigentes en lo financiero y económico”, sostiene el economista y consultor Roberto Drimer (Vatnet).

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