Con más del 50 por ciento de los votos escrutados, la candidata por el partido Libertad y Refundación (Libre) le sacaba veinte puntos al oficialista Nasry Asfura, actual alcalde de Tegucigalpa que buscaba la presidencia por el Partido Nacional.

De esta forma, la exprimera dama se convierte en la primera mujer en ocupar el cargo en la historia del país.

“Tiendo la mano a mis opositores porque no tengo enemigos, llamaré a un diálogo con todos los sectores”, aseguró la mujer del exmandatario Manuel Zelaya tras conocerse los primeros resultados ayer domingo por la noche. Su triunfo sobre Asfura pondrá fin a 12 años de gobierno del Partido Nacional y a los dos mandatos de Juan Orlando Hernández, cuya reelección en 2017 enfrentó duras acusaciones de fraude.

De hecho, no es la primera vez que Castro compite por la presidencia. Lo hizo en 2013, cuando el partido Libre buscaba recomponerse del golpe de Estado de 2009 que había desplazado del poder a Zelaya, aunque perdió frente a Hernández, que iba por su primer gobierno. Sin embargo, la popularidad del Partido Nacional se fue erosionando a medida que el presidente y su entorno se vieron involucrados en casos de narcotráfico en Estados Unidos.

Castro llamó anoche a “formar un gobierno de reconciliación en nuestro país, un gobierno de paz y de justicia, vamos a iniciar un proceso con toda Honduras para garantizar una democracia participativa, una democracia directa”, si bien prometió “trabajar de la mano con el sector privado para mejorar el clima de inversión”.

El triunfo de Castro pone además un fin al bipartidismo del Partido Liberal -al cual perteneció el propio Zelaya- y el Partido Nacional. También se trató de uno de los comicios con mayor participación en las últimas décadas, con un 68% del padrón que se volcó a las urnas, en especial por el temor a un nuevo fraude. 

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