Jeanine Áñez, la presidenta de facto de Bolivia, intentó llevar tranquilidad en esta jornada de elecciones generales y prometió comicios «transparentes y libres».

La titular del Ejecutivo expresó que la seguridad está garantizada con efectivos de la Policía y de las Fuerzas Armadas; y que este operativo incluye un operativo especial en las regiones tradicionalmente afines al Movimiento al Socialismo (MAS) como El Alto, La Paz; Chapare, Cochabamba y en el norte de Potosí, indicó el diario Los Tiempos.

«Hemos hecho la coordinación con la Policía y las Fuerzas Armadas que estarán en las calles no a favor de ningún partido político, sino para resguardar la seguridad del pueblo boliviano», informó a los medios la presidenta de facto.

A su vez, el presidente del TSE, Salvador Romero, declaró que «por responsabilidad con el país» se decidió no utilizar el sistema de Difusión de Resultados Preliminares (Direpre), ya que no desean generar incertidumbre en los bolivianos en un «clima de alta polarización».

En esta contienda electoral, el principal favorito a quedarse con la presidencia es Luis Arce, el candidato del partido de Evo Morales, el MAS. De acuerdo a las últimas encuestas, marcha primero y de manera cómoda aunque deberá alcanzar el 40% de los votos con 10 puntos de diferencia de su seguidor para ganar directamente en esta primera vuelta.

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