Por primera vez en la historia de Colombia una mujer negra llegará al Ejecutivo y se convertirá en la vicepresidenta. En las elecciones de ayer, Francia Márquez fue ungida como parte de la fórmula de centro izquierda encabezada por el ahora electo presidente, Gustavo Petro, como parte de la coalición Pacto Histórico.

Los ojos del mundo se posan en Francia Márquez, la vice electa de Petro en Colombia

La abogada de 40 años, también activista ambiental, nació en la comunidad mayoritariamente negra de La Toma, en la ciudad de Suárez, en Cauca, uno de los estados más pobres de Colombia y con mayores índices de violencia del país.

Tras ser electa, agradeció a “los colombianos y colombianas que dieron la vida por este momento. Todos nuestros hermanos y hermanas líderes sociales que tristemente fueron asesinados en este país. A la juventud que ha sido asesinada y desaparecida. A las mujeres violentadas y desaparecidas. Este es un momento histórico para Colombia. Gracias por haber hecho el camino y haber sembrado las semillas de la resistencia y de la esperanza”.

Márquez llega a la vicepresidencia de Colombia con el reconocimiento internacional de haber ganado, en 2018, el Premio Goldman, comúnmente llamado “Nobel del Medio Ambiente”.

“No es solo un premio para Francia, sino para una lucha de toda mi vida, para las mujeres que marcharon conmigo, para la comunidad, para las personas que murieron defendiendo la vida”, aseguró en su momento.

Su vida no fue simple. Tras ponerse al frente de la lucha por los territorios ancestrales negros de Colombia, la abogada fue víctima de un atentado con granadas y armas de fuego en represalia a su fuerte militancia.

Márquez conoce del tema. De chica trabajó como buscadora de oro, al igual que sus padres. Y tiempo después se desempeñó como empleada doméstica. La electa vicepresidenta es, además, madre soltera de dos hijos. El primero lo tuvo a los 16 años.

Con estos antecedentes, se convirtió en la bandera de muchas compatriotas que ven en ella la posibilidad de tener una voz.

En la previa a las elecciones, y como parte de su plataforma de campaña, afirmó que en caso de ganar trabajaría por las mujeres, los negros, los indígenas, los campesinos y la población LGBT.

Según contó, su inicio como militante ambiental fue a los 13 años. Su compromiso con la causa fue ganando fuerza y en 2014 lideró un movimiento de mujeres que caminó durante diez días desde La Toma hasta Bogotá para presionar al gobierno colombiano para detener la minería ilegal en la región.

Márquez fue víctima de insultos racistas durante toda la campaña. Una reconocida cantante local la llamó Kink Kong, lo que provocó la reacción de todo el pueblo colombiano. Algo que quedó claro también en las urnas.

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