El falso abogado Marcelo Sebastián D’Alessio y su defensor Claudio Fogar se encuentran en la sede de la fiscalía federal de Dolores que está en manos de Juan Pablo Curi para declarar. D’Alessio viajó desde el penal de Ezeiza, donde está detenido, con la intención de que el fiscal lo acepte como imputado colaborador, es decir, como arrepentido.

Hace dos años, consiguió el visto bueno del representante del Ministerio Público, pero el acuerdo fue rechazado por el juez federal Alejo Ramos Padilla. La pregunta que abre la presencia de D’Alessio en Dolores es si aportará información que permita escalar responsabilidades en la causa que debería ser elevada a juicio en las próximas semanas.

D’Alessio tiene intenciones de hablar de forma extensa. La declaración podría durar más de una jornada, pero, si eso sucede, el falso abogado deberá regresar con el traslado del Servicio Penitenciario Federal (SPF), ya que, por la pandemia, no hay posibilidad de que se quede en una dependencia de Dolores.

D’Alessio venía pidiendo hablar desde principios de mes. En un primer momento, el fiscal Curi le había fijado audiencia para el 11 de noviembre, tres días antes de las elecciones. El fiscal quería que D’Alessio declarara desde el penal por el sistema de videoconferencia, pero el imputado insistió en que, por razones de seguridad, debía hacerlo en la fiscalía. El trámite demoró la declaración dos semanas.

D’Alessio reaparece siempre en momentos candentes. En diciembre de 2019, hizo su intento de convertirse en arrepentido cuando finalmente se presentó a indagatoria el fiscal Carlos Stornelli, después de nueve meses de esquivar la citación del juez federal Alejo Ramos Padilla.

Ahora, el falso abogado hace un nuevo intento en Dolores cuando allí hay un gran revuelo porque el expresidente Mauricio Macri fue indagado por el espionaje a los familiares de los 44 submarinistas del ARA San Juan y el juez Martín Bava debe ahora resolver su situación procesal.

En diciembre de 2019, D’Alessio había logrado ser aceptado por el fiscal Curi como arrepentido. Sin embargo, Ramos Padilla entendió que no estaba aportando información sustancial a la causa, más allá de algunos detalles de color, y lo rechazó.

En junio pasado, la Cámara Federal de Mar del Plata denegó la pretensión de D’Alessio de ser incorporado al Programa de Protección de Testigos y recordó que el falso abogado no había brindado información cuando quiso arrepentirse.

D’Alessio es el eje probatorio central de la causa que se inició a finales de enero de 2019 en Dolores, cuando el empresario Pedro Etchebest lo denunció por intentar extorsionarlo junto con el fiscal Stornelli para no involucrarlo en la causa de las fotocopias de los cuadernos, construida básicamente en base a la figura del arrepentido a la que ahora quiere ceñirse D’Alessio.

Con los allanamientos que Ramos Padilla realizó en el country Saint Thomas -donde vivía D’Alessio- recolectó prueba suficiente como para dar cuenta de que D’Alessio estuvo involucrado en, al menos, unas 70 operaciones ilegales.

A diferencia de 2019, D’Alessio está ahora en una situación más complicada que la anterior para que Curi lo acepte como arrepentido y para que el juez Bava homologue ese acuerdo. Básicamente porque lleva casi tres años detenido y cuando se presentó antes para arrepentirse le dijo que ya le había comentado todo lo que sabía. La pregunta es qué recordó ahora que no recordaba hace dos años y si el fiscal no considerará que esa lealtad procesal está dañada.

Las especulaciones acerca de por qué D’Alessio quiere hablar ahora son muchas, especialmente porque pidió hacerlo antes de las elecciones.

En sus últimas palabras ante los jueces del TOF2 porteño que lo condenó por la extorsión al empresario Gabriel Traficante, D’Alessio dejó entrever cierto rencor hacia quienes le soltaron la mano cuando fue detenido.

Me dolió la canallada de quienes salieron corriendo en estado de pánico a usar los medios diciendo que era un loquito o fabulador y hasta llegaron a sostener que dialogaba sobre narcotráfico o la homologación de tal o cual calibre de proyectiles sónicos con un nietito”, dijo en alusión a Stornelli y a la exministra de Seguridad Patricia Bullrich.

D’Alessio no era el jefe de la asociación ilícita, pero fue parte en más de medio centenar de operaciones. Para arrepentirse debería proveer información que le permita a la investigación ir para arriba o tener un panorama más amplio en la causa.

Para Ramos Padilla, D’Alessio era un nodo que conectaba con el Ministerio de Seguridad, la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), el Ministerio Público, el Poder Judicial y los medios de comunicación. La gran pregunta es si alguno de esos lazos se rompió estando detenido y está dispuesto a contar algo que no haya podido reconstruirse con toda la documentación que se halló en su casa.

Probablemente la motivación de D’Alessio para hablar sea la misma que exhibió desde que Ramos Padilla lo detuvo: su intención de irse a su casaD’Alessio está únicamente detenido por la causa de Dolores, ya que el TOF2 porteño ordenó su excarcelación en la causa Traficante porque cumplió más de los dos tercios de los cuatro años que le impusieron de pena.

En el “D’Alessiogate”, hubo tres personas que quisieron arrepentirse, las tres fueron condenadas por el TOF2 de la Ciudad de Buenos Aires: D’Alessio, su compinche Rolando Barreiro y el fiscal de Mercedes (suspendido) Juan Ignacio Bidone.

Curi únicamente aceptó a D’Alessio. Habrá que ver si repite la hazaña y si pasa el filtro del juez Bava, que tuvo como una de sus primeras tareas como subrogante en Dolores rechazar un intento de D’Alessio de voltear la causa.

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