Tomás Eloy Martínez logró anudar su talento y maestría en los dos oficios que ejerció durante buen parte de su vida, como periodista y escritor. En el terreno de la ficción, la novela “Santa Evita”, publicada en 1995, fue una de sus obras más vendidas, conocidas y al mismo tiempo aclamadas por la crítica.

La abanderada de los humildes fue la protagonista del libro que cuenta el robo del cadáver de la esposa de Juan Domingo Perón y cruza datos históricos con elementos ficcionales para convertirse en un relato apasionante.

También el robo del cuerpo de Evita fue el tema del cuento “Esa mujer”, de Rodolfo Walsh, otro genial periodista y escritor, contemporáneo de Martínez, militante político que también atraído por lo que fue el peronismo en los 70, terminó eligiendo la lucha armada.

La mítica figura de Eva dio pie a numerosas obras no solo literarias, sino también en el cine y la televisión. Y ahora la novela de Martínez, es el punto de partida de una nueva serie que se estrena el próximo martes 26 de julio, al cumplirse 70 años de su muerte, en la plataforma Star+.

El elenco lo encabeza Natalia Oreiro como Evita, mientras que Darío Grandinetti tiene el rol de Perón; el catalán Francesc Orella, el del médico Pedro Ara, a quien se había encargado embalsamar el cuerpo, tras su muerte.

Ernesto Alterio tiene el papel del siniestro coronel del servicio de Inteligencia del ejército Carlos Eugenio Moori Koenig -responsable del secuestro del cuerpo-, y protagonista central del cuento de Walsh.

“Santa Evita invierte el procedimiento de las novelas de non-fiction de los años 50 y 60, desde Relato de un náufrago, hasta A sangre fría. En aquellos casos se usaban las técnicas de la novela para narrar hechos reales y verificables. En este caso, para crear un efecto de verosimilitud superlativa, uso las herramientas del periodismo: entrevistas, cartas, guiones, pero falsos”, explicó Martínez cuando publicó a novela, que llegó a vender 10 millones de ejemplares.

El secuestro del cadáver de Evita se realizó el 22 de noviembre de 1955 en el edificio de la CGT, donde estaba bajo la custodia del médico español. Pero lejos de ser sepultado en forma clandestina como le habían ordenado sus jefes a Moori Koenig, estuvo escondido en diversos lugares de la ciudad. Hasta que finalmente el cuerpo fue llevado Italia para enterrarlo en un cementerio de Milán con el nombre falso de María Maggi de Magistris.

En la piel de Ernesto Alterio, Moori Koenig no es solo una figura espectral en la historia del cadáver sino que se convierte en una de las voces claves del relato de Martínez, narrador siniestro de aquel secuestro y pieza ejemplar de la más poderosa obsesión.

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