El Tribunal Oral en lo Penal Económico 1 le revocó a Alberto Samid las salidas laborales porque consideró que incumplió con lo que estaba estipulado cuando estuvo la semana pasada en un restaurante de Ramos Mejía. Va a seguir en prisión domiciliaria. La Fiscalía había pedido que volviera a la cárcel.

El reconocido empresario matarife que cumple desde 2019 una condena a cuatro años de prisión por evasión de impuestos fue sorprendido el domingo 20 de junio en una parrilla de Ramos Mejia. La sentencia contra el dirigente se confirmó en noviembre del año pasado, en junio del 2020 ya había sido beneficiado con la prisión domiciliaria por problemas de salud. A fines del año pasado, tras los reiterados pedidos presentados por su defensa, Samid recibió la autorización del Tribunal Oral que lo condenó para efectuar tres salidas laborales por semana, en un horario acotado entre las 10 y las 14 horas.

Claramente, por el día en el que fue marcado por los comensales del restaurante, Samid incumplió lo que dictaminó la justicia. En el fallo, los magistrados advierten a Samid que de suceder un nuevo incumplimiento podrían revocar la prisión domiciliaria y seguir la detención en un centro penitenciario.

Entre las medidas que impusieron desde el tribunal, los jueces dispusieron un cambio en la tobillera electrónica por una con GPS para hacer un seguimiento las 24 hs. El argumento que sigue sosteniendo la domiciliaria es la salud del empresario y la continuidad de una pandemia con altos contagios.

Luego del episodio, en diálogo exclusivo con Data Clave, Samid contó su versión de los hechos. “Desde fines del año pasado tengo permitidas salidas laborales tres veces por semana, entre las 10 y las 14 horas”, explicó el empresario, que debió abandonar el restaurante cuando comenzó el escrache y caminó las tres cuadras que lo separan de su domicilio.

“Para evitar inconvenientes, me retiré del local a mi casa, adonde llegué antes de las 14”, agregó Samid, que debe avisar a las autoridades judiciales cada vez que sale de su casa y cada vez que ingresa.

Para excusarse, el carnicero afirmó que llegó “mientras los empleados bajaban la mercadería, el dueño me invitó a pasar y me ofreció sentarme a picar un pedazo de carne”. La justicia consideró ahora que rompió lo dispuesto en sus salidas laborales y deberá volver a prisión estricta en su domicilio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *