Nació en Lincoln, provincia de Buenos Aires, un 13 de noviembre de 1901 – se nos  fue en Buenos Aires, un 25 de mayo de 1974.Fue pensador, escritor y ensayista, animador y referente principal del revisionismo histórico, fundador de FORJA, mentor del peronismo en el poder y luego desde la resistencia, ideólogo del llamado “pensamiento nacional».

Testigo de una época. Biografías: Arturo Jauretche (capítulo ...

Fue un intelectual criollo, de los más destacados panegiristas de la cultura nacional, renegó del europeísmo de las elites y clases medias y se volcó a la causa de los paisanos, de los hombres de a pie, del pueblo trabajador.

Militó en su juventud en el Partido Conservador para luego enrolarse en las filas Yrigoyenistas. En ese periplo de incesante lucha pasó desde una juventud conservadora en su pueblo natal a una posición revolucionaria antiimperialista en sus altos años. O como él acostumbraba a señalar: «Al revés de tantos políticos, yo subí al caballo por la derecha y terminó bajándolo por la izquierda».

En 1930 fue protagonista de la lucha callejera contra los gobiernos de los generales José Félix Uriburu y luego de Agustín P. Justo y participó en actividades de riesgo especialmente en los combates de San Joaquín y Paso de los Libres, Corrientes, el 29 de diciembre de 1933 donde fue tomado prisionero luego de este último levantamiento radical. En las luchas internas del radicalismo dirigió los grupos «Continuidad Jurídica» y «Legalista» que se oponían a la dirección de Marcelo Torcuato de Alvear.
Dos años más tarde fue uno de los creadores de la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, más conocida por sus siglas: FORJA, desde donde llamó a transformar la “Argentina colonial” en una “Argentina libre.Cuando  era preciso desnudar nuestro vasallaje respecto al Imperio Británico, él fue el gran divulgador- a través de consignas, afiches, «cuadernos» y actos callejeros- del pensamiento crítico de Raúl Scalabrini Ortiz, a quien juzgó su maestro porque lo condujo del antiimperialismo abstracto (antiyanqui, por entonces) al antiimperialismo concreto, al explicar el funcionamiento de la expoliación británica. Esas nuevas ideas prendieron en los sectores populares y en un ala del Ejército (el G.O.U. recomendaba leer «Historia de los ferrocarriles argentinos», de Scalabrini)
A diferencia de Scalabrini, que es fundamentalmente un intelectual, tiene vocación política. Así es como encabeza las «300 Boinas Blancas» de F.O.R.J.A,  en apoyo al pronunciamiento del 4 de junio.de 1943 en apoyo a la Revolución. Lo entusiasmaba la posibilidad de que con ella se iniciara una orientación política nacional.

Con el advenimiento del peronismo, FORJA fue disuelta el 24 de febrero de 1946, por considerar que Perón había inaugurado una política nacional y de recuperación de la soberanía contra el capitalismo extranjero, que eran las banderas de la organización. Jauretche valoró la experiencia peronista positivamente, a pesar de ciertas disidencias con Perón. Durante el gobierno peronista fue Director del Banco de la Provincia de Buenos Aires (1946-1950), desde donde promovió una política de apoyo a la empresa nacional. Renunció en 1950 por disidencias con el nuevo equipo económico de Perón y se retiró a la vida privada.

Arturo Jauretche - Alchetron, The Free Social Encyclopedia

Tuvo intensa participación en la lucha de la resistencia peronista después del golpe militar que derrocó a Perón en 1955, con el propósito de que la derrota política de las masas no se convirtiera en una derrota ideológica. Fue en esa etapa que aparecieron sus libros, como expresión más acabada de un pensamiento que se había perfilado en la década del ‘30 en artículos aparecidos en revistas, semanarios y periódicos, la mayoría de escasa tirada y corta vida. Fueron 12 obras que se sucedieron desde 1955.En 1956 publicaría el ensayo El Plan Prebisch: retorno al coloniaje, criticando el informe que Raúl Prebisch, secretario de la Comisión Económica para América Latina (C.E.P.A.L.), había hecho a pedido del régimen de Pedro Eugenio Aramburu. La dureza de su oposición le valdría la persecución política y el exilio en Montevideo.

Desde el extranjero publicó en 1957 Los profetas del odio, un estudio sobre las relaciones de clase en Argentina a partir del ascenso del peronismo en el cual criticaba varias aproximaciones a la historia política argentina que gozaban de considerable ascendiente.

En 1958 se despachó con La patria grande y la patria chica en el  suplemento mensual de la Revista Qué.En 1959 Jauretche publicó Política Nacional y Revisionismo Histórico, en esa obra hacía un balance relativamente generoso de la figura de Rosas -a la que consideraba la «síntesis posible» de la situación de la época- y relativamente crítico de los caudillos federales del interior.En 1961 se presentó como candidato, pero Perón le negó su apoyo desde el exilio y el resultado fue una abrumadora derrota electoral. Continuó su lucha con la pluma y manteniendo su fe en que las bases del país estaban intactas, pese a los vaivenes políticos que se sucedieron.


El agotamiento de sus posibilidades políticas indujo a Jauretche a retomar la pluma en la década del ’60 publicaría con frecuencia e intensidad, tanto en revistas y periódicos como en volúmenes de ensayo que resultarán grandes éxitos de público. En 1960 Prosas de hacha y tiza, en 1962 apareció Forja y la Década Infame, dos años más tarde Filo, contrafilo y punta, y en 1966 El medio pelo en la sociedad argentina, una punzante interpelación a la clase media que tiene inmediata repercusión. En 1967 cierra una obra magistral que había empezado en 1957 con Los profetas del odio y la yapa .En 1968 publica su Manual de zonceras argentinas, un listado de ideas negativas sobre su propio país que generalmente tienen los argentinos. Éstas, afirmaba, habrían sido introducidas en la conciencia de todos los ciudadanos desde la educación primaria y sostenida posteriormente por medio de la prensa. Frases como la sarmientina El mal que aqueja a la Argentina es la extensión, más la dicotomía «civilización o barbarie”.

Jauretche se vio en la necesidad de reubicar su lucha en nuevas realidades, en particular la radicalización política de los 70 y la violencia que dominaba al país. Saludó el regreso de Perón en 1972 viéndolo como el retorno no de un hombre sino de una continuidad histórica ininterrumpida, no sin sentirse intranquilo por la tendencia de Perón y su entorno de no tener cuenta a los intelectuales, especialmente a los viejos luchadores como él. Pese a su permanente confianza en el papel de la juventud, sus últimos años fueron de disidencias con los sectores juveniles del peronismo, que habían adoptado la lucha armada.Desanimado por el giro a la derecha del peronismo, dio sus últimas charlas en la Universidad del Sur, intentando aferrarse a una esperanza que él sabía que iba diluyéndose en la realidad, y como cabía a un gran luchador por la cuestión nacional, murió en el día de la Patria, un 25 de mayo de 19 Jauretche es un pensador cuyas ideas se siguen discutiendo, cuyos libros se siguen leyendo y, en tal sentido, es un hombre que tiene un mensaje para la Argentina de hoy y que sigue poniendo en alerta acerca de los peligros de que se adormezca el pensamiento nacional.

LA "REVOLUCIÓN LIBERTADORA" : RETORNO AL COLONIAJE. Por Ernesto ...

“Cuando nosotros emprendimos la lucha para formar una conciencia nacional, opuesta a la mentalidad liberal-colonialista, nunca creímos que en el precario tiempo de nuestras vidas lograríamos la victoria que hoy tenemos delante de los ojos. Así, tengo derecho a sentirme un triunfador.”

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