Frente de Todos compromete 51 diputados y 15 senadores, mientras Juntos por el Cambio 60 y 9 respectivamente. Figuras de peso podrían perder su lugar en las legislativas 2021.

Walter Darío Valdéz Lettieri

El resultado de las elecciones 2021 en Argentina, dará forma a una nueva composición parlamentaria que expresará la relación de fuerzas legislativas que acompañará al presidente Alberto Fernández hasta el fin de su mandato. En noviembre 127 diputados y 24 senadores nacionales, pondrán en juego sus bancas y varias figuras de gran volumen político del oficialismo y la oposición, podrían quedar fuera del Congreso argentino.

Como Macondo 2021 analizó ya en artículos anteriores, la elección se definirá de acuerdo al potencial éxito que tenga el gobierno nacional en su lucha contra la inflación (que en mayo fue la más baja en lo que va de 2021 y acumula 3 meses consecutivos de retroceso) el desempleo, y en la masividad que alcance su programa de vacunación a la fecha de la compulsa.

Por eso el poder económico, conocedor de la incipiente baja inflacionaria, del rebote económico de 7% esperado para este año y la llegada masiva de vacunas (4 millones de dosis más durante los próximos 10 días) se encuentra ansioso y preocupado por una eventual y muy temida derrota opositora y ya se pregunta si los electores volverán a acompañar masivamente las listas del Frente de Todos como en 2019, pues ello permitiría al oficialismo, consolidar su mayoría en el Senado y alcanzar el quorum propio en la Cámara de Diputados de la Nación.

Diputados nacionales
La Cámara baja, representa el principal desafío político electoral que afrontará la coalición gobernante en las legislativas 2021. Allí pone en juego 51 de los 119 escaños que actualmente componen su bancada y en caso de renovarlos y sumar 12 más, gozará de quorum propio lo cual permitirá que crezca su poder a la hora de aprobar iniciativas, facilitándole al presidente la tan deseada gobernabilidad.

La tarea no luce sencilla y se torna delicada, dado que no se conoce aún como quedarán finalmente integradas las listas y por el volumen político de algunos de los referentes del espacio que pondrán en juego sus bancas en noviembre próximo. Entre ellos aparecen destacadas figuras parlamentarias del oficialismo, tales como Fernanda Vallejos presidenta de la Comisión de Finanzas, Carlos Heller titular de Presupuesto y Hacienda, Leopoldo Moreau que encabeza la Bicameral de Inteligencia, Hugo Yasky histórico referente de CTA y actual pdte. de la Comisión de Derechos Humanos o el tucumano Pablo Yedlin, máximo responsable de la Comisión de Salud en Diputados, por ejemplo.

Por su parte Juntos por el Cambio, pone en juego el gran capital político que acumuló en su excelente elección de 2017, al arriesgar 60 de las 115 bancas que hoy componen su bloque. De allí la gran preocupación que esto genera al jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, quien entiende que estas elecciones, son plataforma de lanzamiento para su candidatura presidencial en 2023.

La posibilidad de una PASO opositora no convence al establishment local. Por ello durante la semana que se cierra, los principales empresarios que operan en el país intentaron terciar en la disputa macrista, tratando de apaciguar las aguas y que los “trapos sucios” no salgan a la luz. Sin embargo el manual de la política señala en sus primeros capítulos que, en una coalición, todo liderzago se renueva en la derrota no ante el triunfo y el Juntos por el Cambio liderado por Maurico Macri ya fue vencido categóricamente por Frente de Todos en 2019.

Tan es así, que hasta la propia Unión Cívica Radical se propuso disputar el máximo protagonismo opositor a Mauricio Macri, lanzando un operativo clamor en torno a la figura del neurocientífico Facundo Manes, a quien los más moderados imaginan encabezando la nómina opositora en provincia de Buenos Aires este año y otros, efusivos y muy osados, lo aventuran como excelente candidato presidencial para 2023.

Mal que le pese al ex presidente y fundador del Pro, es el referente opositor más desgastado y con peor imagen ante la opinión pública. Así lo confirman todas y cada una de las encuestas electorales “camiseteadas” o no, disponibles al día de hoy. Además, como si ello no fuese sficiente escollo, en las últimas horas, la Oficina Anticorrupción presentó una denuncia penal (una más y van..) a instancias de la Inspección General de Justicia por “irregularidades en relación al Contrato de Fideicomiso Ciego de Administración, suscripto el 12 de abril de 2016 por el ex presidente Macri, con la sociedad Seguridad Fiduciaria SA” una presunta “omisión maliciosa” de su patrimonio, delito que en el Código Penal se vincula al “enriquecimiento ilícito”.

En tales aguas turbulentas navega Horacio Rodríguez Larreta, pugnando por contener los embates de un Macri que busca fueros forzando la interna al punto de amenzar con encabezar la lista de diputados nacionales porteños. Ello, que en rigor fagocita el primer lugar en las listas porteñas al que aspira Patricia Bullrich, constituye una jugada que se propone lograr que Maria Eugenia Vidal no compita en Caba y sí en PBA. o directamente ni compita, pues en territorio bonaerense a Manes se suman Jorge Macri y Diego Santilli, entre otros dirigentes del ámbito opositor.

Más allá de la puja porteña y bonaerense, a la fecha lo cierto es que en caso de no ser electos o no integrar las listas en ubicaciones privilegiadas, los diputados Fernando Iglesias presidente de la Comisión Mercosur, Hector Baldassi titular de Deportes, Hector “Toti” Flores que encabeza Desarrollo Humano, Graciela Ocaña pdte. de la Comisión de Personas Mayores, Facundo Suarez Lastra vicepresidente de Relaciones Exteriores y el economista Luciano Laspina vice de Presupuesto y Hacienda entre otros, abandonarían la Cámara baja.

El “lavagnismo” también someterá en noviembre, parte de su bancada a la voluntad popular. 7 de los 11 escaños que conforman el interbloque Federal, presidido por el médico bonaerense Eduardo “Bali” Bucca deben renovar mandato, entre ellos el también bonaerense Jorge “Oveja” Sarghini que en su momento integró el gabinete económico durante la Administración Duhalde.

En términos distritales Provincia de Buenos Aires debe renovar 35 bancas, CABA 13, Córdoba y Santa Fe 9, Entre Rios y Mendoza 5, Chaco y Tucumán 4, Jujuy, San Juan, Santa Cruz, Catamarca, Corrientes, Salta, La Pampa y Misiones 3 y en Tierra del Fuego, Rio Negro, Chubut, Formosa y La Rioja revalidarán 2 escaños cada una.

A un mes del cierre de listas, la situación está abierta para todos y cada uno de ellos y su lugar dependerá, en definitiva, de la dinámica en la discusión interna de cada fuerza, aunque bien vale señalar que en ciertos distritos como CABA y Provincia de Buenos Aires, la pirotécnia es mayor en la oposición, que en el bunker del Frente de Todos.

Senadores nacionales
En la Cámara alta deben renovarse 24 lugares. De ellos Frente de Todos pone en disputa 15 y la oposición 9. Entre las figuras oficialistas más destacads que deberán refrendar su mandato aparecen el muy cuestionado ex gobernador tucumano Jorge Alperovich, el senador cordobés Carlos Caserio presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda y la mendocina Anabel Fernández Sagasti titular de la Comisión de Acuerdos entre otros.

En Juntos por el Cambio, las dudas radican en la eventual renovación de bancas de Carlos Reutemann, quien padece por estas horas serios problemas de salud y el ex vicepresidente Julio Cobos vicepresidente de la Comisión de Relaciones exteriores de la Cámara alta.

Tanto los mencionados, como todos los legisladores que este año deberán convalidar su lugar en el Senado, son dirigentes electos en 2015 en representación de las provincias de Catamarca, Chubut, Córdoba, Corrientes, La Pampa, Mendoza, Tucumán y Santa Fe.

Conclusiones
A pesar de tratarse de elecciones no ejecutivas sino legislativas, donde generalmente tiende a registrarse una mayor “dispersión” de votos, todo parece indicar que en las elecciones de noviembre próximo, se volverá a plasmar la extrema polarización vista en 2019.

En virtud de ello, ya se aprecia en la coalición gubernamental, un sostenido esfuerzo por desactivar toda controversia interna, promoviendo que sus adherentes militen abiertamente un “frentetodismo” y no “arbertismo” massismo” y/o kirchnerismo” La empresa no parece del todo sencilla, dadas las lógicas diferencias intestinas que navegan en el Frente de Todos, pero a la vez luce como la estrategia más adecuada e incluso imprescindible, para alcanzar la mayoría parlamentaria hoy no disponible, y facilitar notablemente, el rumbo y la gestión de gobierno durante los 2 últimos años de mandato.

Desde su nacimiento, Frente de Todos aglutinó experiencias políticas caracterizadas por la contradicción y por antiguas disputas (tanto el pdte. Fernández como Sergio Massa por ejemplo, fueron críticos y abandonaron en su momento la administración que encabezaba Cristina Kirchner) Ello sin embargo no resultó obstáculo para la unidad del campo nacional y popular en 2019, en lo que muchos interpretaron como una “jugada maestra” de la ex presidenta, y que resultase un armado político útil y muy competitivo para evitar la reelección del ex líder opositor Mauricio Macri.

La historia 2019 puede repetirse, en tanto y en cuanto el poder económico y Horacio Rodríguez Larreta no puedan desactivar a tiempo, la firme decisión de Macri de subir nuevamente al ring electoral. Tal circunstancia, sin lugar a dudas, se tornará nuevamente en un activo electoral para el Frente de Todos, de la mano del profundo rechazo social que genera Mauricio Macri en amplios sectores sociales que aún recuerdan muy amargamente, el estrepitoso fracaso y retroceso económico y social que generó, cuando le tocó dirigir los máximos destinos de nuestro país.

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