“¿Será la hora de los peronismos
para algunos países de Europa?”

Alain Rouquié

¿Cómo será el mundo cuando ya no pueda ser éste mundo?, parece ser la pregunta que inquieta al tout de los filósofos contemporáneos. Al menos a los estadounidenses, los europeos y algún asiático que ha colado por ahí. Lo cierto es que la vieja y decadente Europa, en donde las personas mueren de a miles todos los días, no se digna a poner sus miradas críticas fuera de su propio devenir y los Estados Unidos… (¡ay los Estados Unidos!, ese país de gentes que se creen los salvadores del mundo y de dirigentes que sólo han intentado hundir al mundo), parece recibir algo de su propia medicina. O, mejor dicho, de su ausencia de Medicina.

El debate filosófico -en estos tiempos en los que las Ciencias Sociales parecen más ligadas al slogan que a las grandes construcciones teóricas- espeja la discusión entre lo público y lo privado: el esloveno Slavoj Žižek, una suerte de crítico social que aborda las más variadas disciplinas que conjugan el interés del hombre contemporáneo (desde el psicoanálisis hasta el cine), dice que “la epidemia de coronavirus es una especie de <<técnica de los cinco puntos para explotar un corazón>> dirigida al sistema capitalista global”, refiriendo a una escena de la película Kill Bill en la que la protagonista aprende el arte de causar una muerte segura en la lucha cuerpo a cuerpo. Con esto, Žižek anuncia el fin del Anarco-Capitalismo (como alguna vez lo denominó Cristina Fernandez de Kirchner) y la llegada de “alguna forma de comunismo reinventado”. Imaginate los troskos, ¡pobrecitos!

Frente a él, se ubica el coreano Byung-Chul Han -que ya de asiático tiene poco- quien, desde Berlín, sostiene la preconización del Mercado como rector de la vida mundial y defiende todas las herramientas capitalistas de control, como la big data que, sostiene, es más eficaz para combatir el virus que “los absurdos cierres de fronteras” que se generalizaron en la Unión Europea y en otros países del mundo. No sin razón, frente a las cuarentenas y las distintas actitudes de los individuos respecto de éstas, el filósofo oriental occidentalizado explica que “el virus nos aísla e individualiza. No genera ningún sentimiento colectivo fuerte” y sostiene que “el capitalismo continuará aún con más pujanza. Y los turistas seguirán pisoteando el planeta. El virus no puede reemplazar a la razón”. Quien haya visto un tour de viajeros japoneses, seguramente le dará la razón.

Por supuesto, el debate no se termina en estos dos personajes -que sin dudas lo son-. El francés Alain Badiou, desde el escepticismo que lo caracteriza, cree que “la epidemia actual no tendrá, como tal, ninguna consecuencia política significativa” y sostiene eso parangonándola con la guerra: “En ninguna de las potencias occidentales la guerra provocó una revolución victoriosa”. Bendito cinismo parisienne.

Y hasta la filósofa y feminista norteamericana Judith Butler se mete en la discusión para sostener que, el Coronavirus es “desigualdad” porque aunque “el virus por sí solo no discrimina, los humanos seguramente lo hacemos, modelados como estamos por los poderes entrelazados del nacionalismo, el racismo, la xenofobia y el capitalismo”, lo que asegura, según su mirada de género, que los que más lo sufrirán serán, precisamente, los más débiles. Como siempre, bah.

Iraj Harirchi, viceministro de salud en Irán, contradice la idea de Butler. Dice: “Este virus es democrático, y no distingue entre pobres y ricos, entre hombres de Estado y ciudadanos corrientes”. Si además de esto, el iraní hubiese agregado que, para este virus, “hay una sola clase de personas, las que trabajan”, podríamos concluir que, al menos y sólo en lo que a Justicia Social refiere, vendría siendo peronista.

En 2016, el politólogo y diplomático francés Alain Rouquié presentó un libro, a mi juicio, premonitorio: El Siglo de Perón. En este ensayo sobre lo que él denomina “democracias hegemónicas” (entre las que incluye a la Venezuela de Chávez, la Rusia de Putin, la Bolivia de Evo Morales, el Brasil de Lula y Dilma, el Ecuador de Correa y, tangencialmente, hasta los Estados Unidos de Trump). Rouquié concluye: “Estallido de las desigualdades, angustias sociales, privatizaciones. Sin forzar mucho la cosa, podemos identificar ahí el terreno en el que han surgido las democracias hegemónicas realmente existentes”. Claro, faltaban casi cuatro años para que el COVID-19 apareciera entre las razones que llegaron a abonar ese terreno.

Sin embargo, este pensador que, entre otros blasones tiene el de presidir la Maison de l´Amerique Latin en París, peca de una visible incapacidad para comprender lo que representa la “Tercera Posición” del peronismo que, a la postre, es la doctrina que opera de base de todos los gobiernos a los que él refiere y que, aggiornada al siglo XXI pos-Coronavirus, bien podría sintetizarse en “Todo el Mercado posible, pero con todo el Estado necesario”.

En este sentido, es relevante aquello que los politólogos y filósofos que revuelven en la Doctrina no han podido terminar de entender: la Tercera Posición del peronismo no es ni un punto equidistante ni una zona gris entre la rendición al individualismo destructivo que propone el liberalismo y la sujeción a un estado todo poderoso y paternalista del marxismo. Es, como toda herramienta de acción política, la superación de las posturas férreas de ambos extremos con eje en el humanismo. “El Colectivismo se decide por la Comunidad, pero es Materialista. El Liberalismo se decide por el Individuo, pero es también Materialista. El Justicialismo se decide por el Hombre tal como es armonía de materia y espíritu. Y como ser social, persona humana en la sociedad, con fines propios y fines sociales ineludibles”, esta definición de Juan Perón debería ser leída con la voz raspada y la tonalidad campechana del General.

En síntesis: los cambios que se vienen para la sociedad planetaria cuando emerjamos de la crisis de la pandemia son inevitables -al menos eso aseguran TODOS los pensadores, analistas, consultores, prelados, dirigentes, dirigidos y dirigibles-. Las apuestas se cruzan entre ir más a la Derecha o dar un vuelco de 180 grados hacia la más vetusta Izquierda. Puede, sin embargo, que la Humanidad no sea todo lo extremista que tantos creen y, en la soledad de las cuarentenas haya podido rumiar un reencuentro en el que la solidaridad, el buen sentido común (no es que dictan las mass media) y el reflejo de supervivencia nos lleve a un equilibrio menos “centrista” y más realista con las dosis justas de control estatal y libre albedrío; con alternativas, posiciones móviles (nunca lábiles), comunicación veraz y empatía social. Un planeta en el que el Otro sea algo más que la Patria… Sea la Vida.

Un lugar en donde se entienda todo lo que decimos cuando decimos Compañero.

8 Comentarios a “¿Y si el mundo probase con la Tercera Posición?”

  1. Excelente pensamiento que comparto. cuando peligra la vida se subleva el interes economico, es asi, en lo individual y lo colectivo. Y la posicion equidistante en lo politico/economico. siempre es la mas inteligente.

    1. Todo el mercado posible, pero con todo el Estado necesario, creo que es la base para la marcha de nuestro país. Ojalá sea posible que encontremos un mundo distinto después de la pandemia pero, honestamente, creo que nada va a cambiar.
      Seguimos viendo que las grandes riquezas solo pugnan por seguir engordando su billeteras. «Nuestros» acreedores, no quieren quita alguna pese a que el mundo se cae a pedazos y los trabajadores, que pueden hacer?
      Podriamos comprar petroleo barato ahora (dicen que algunos pagan para que te lo lleves) y cuando aumente le pagamos con eso. En fin, me encantó la nota pero no soy optimista respecto al cambio de los seres humanos. Saludos cordiales.

  2. Covengamos que Kirchnerismo no es justicialismo.
    Oajala que el Albertismo si se los permite el Kirchnerismo sea mas justicialismo.

    1. Albertismo es Kirchnerismo puro, gracias a Dios y a la Virgen, que además permitieron que el peronismo siga vivo porque todos somos lo mismo. El único drama fue la comunicación. Nos pasaron por arriba con las estrategias de marketing, y nos llenaron de fake news (noticias falsas) y ahí que nos en Babel pero por solo 4 años. Las nuevas generaciones, los más jóvenes no creen en Dios y sin embargo son peronistas. No comen choripanes porque son veganos y siguen siendo peronistas. Que alegría para algunes! En los cuales me encuentro. Viva Perón Evita Néstor Cristina y Alberto ❤️

  3. Vemos como se recupera la naturaleza en esta etapa de menor producción industrial y es de esperar q los problemas de salud por la contaminación mejoren (yo lo constató personalmente), se pide una vuelta a la economía de producción masiva me horroriza, pero esto debido a necesidad de salarios y producción de bienes muchos innecesarios, RENTA BÁSICA

  4. …. No podemos seguír destruyendo el planeta, nuestra casa, consecuencia de ello las grandes catástrofes q nos aquejan, el ser humano tiene q cambiar, basta de consumir, vivamos con salarios dignos para necesidades básicas. Apostemos por la vida nuestra y la naturaleza q nos rodea

  5. Muy bueno, Sr Caramello !!!! Siempre es placentero leerlo o escucharlo cuando uno anda necesitado de que le hablen o escriban en clave de un peronismo de Peròn. Del ùltimo Peròn de mirada larga, profunda y anticipatoria. Mis respetos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *