El Senado aprobó por unanimidad este jueves la ley que crea 24 capitales alternativas, una idea de campaña de Alberto Fernández para mudar el gabinete por el país que difícilmente pueda implementarse mientras haya pandemia.

Aún así, el oficialismo se apuró en aprobarla y dejarla lista para que la sancionen los Diputados cuando puedan reunirse. El artículo 5 del proyecto señala que los funcionarios «deberán llevar un registro de los temas abordados y cada uno en su competencia elevará un informe mensual de seguimiento a la Jefatura de Gabinete, el que será puesto en conocimiento del Ministerio del Interior».

«Esto puede transformarse en una expresión de buenos deseos o tal vez en un tour o paseo para oír los reclamos del interior de las provincias argentinas. Esperemos sea una construcción positiva para muchos gobiernos por venir», sostuvo el cordobés Ernesto Martínez, de Cambiemos.

Su coterráneo Carlos Caserio, del Frente de Todos, consideró que «las ciudades que reciban a un presidente y a su gabinete van a cambiar, van sentir que son realmente dignificadas como pueblos del interior. Esto le va a permitir al presidente escuchar a los pueblos de todas las provincias argentinas y para un dirigente político es una experiencia sumamente valiosa». 

«Este proyecto de capitales alternas es, para mí, la mejor forma de plantear un federalismo real en nuestro país. De este modo se plasma en hechos concretos la noción de federalismo, porque en términos prácticos el federalismo es acercarse a cada uno de los extremos del país, abarcando todo el territorio nacional, y llegar con su presencia a todas y todos», celebró su compañera Marta Durango.

 «Vamos a garantizar un verdadero federalismo que no sea sólo el del reparto de los recursos, sino también que vaya en el sentido de la generación de los recursos a partir de las economías regionales, el desarrollo del empleo y la igualdad para todas y todos», celebró María de los Ángeles Sacnun. 

Sólo en San Luis y en Formosa se optó por la capital provincial, que tienen el mismo nombre que la Provincia; mientras que en Buenos Aires se asignaron dos ciudades: Mar del Plata (General Pueyrredón) y La Matanza. En ningún fragmento del proyecto se aclara si se consultó con los gobernadores.

En Córdoba Alberto pidió ir a Río Cuarto, en Santa Fe a Rosario, en Mendoza a Guaymallén y en Río Negro a San Carlos de Bariloche. La ley pide que Caleta Olivia sea la capital alterna de Santa Cruz, Cutral Co de Neuquén, La Banda de Santiago del Estero, General Pico de La Pampa, Chilecito en La Rioja y Comodoro Rivadavia de Chubut.

En Tierra del Fuego se eligió a Río Grande, la ciudad industrial golpeada por la debacle de la industria electrónica; Monteros en Tucumán, Tinogasta en Catamarca, Roque Saenz Peña en Chaco, Goya en Corrientes, Oberá en Misiones, Orán en Salta, Caucete en San Juan, San Pedro en Jujuy y Concordia en Entre Ríos, elegida también para lanzar la tarjeta alimentaria por ser una de las de mayor desocupación.

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