En este marco de Pandemia donde las urgencias y el minuto a minuto consumen nuestro tiempo completo y capacidad de atención, lo absolutamente novedoso y desconocido del evento me invita que intentar ejercitar la capacidad de pensar en lo que viene…el día después.

Tan poderosa situación en la historia de la humanidad, al menos encarada de la manera en que lo estamos haciendo con información en tiempo real y decisiones que alteran sustancialmente nuestra vida cotidiana, requiere también planificar como será la salida de manera inmediata de los efectos devastadores que se están generando más los daños colaterales cuyo impacto repercutirá por largo tiempo.

Es tan importante diagramar la salida como lo fue anticiparse a la entrada de este trauma planetario.
Y es allí donde quiero concentrar el foco de atención para esta nota que muy gentilmente me invitaron a aportar.

Es indudable la enorme capacidad y temple que ha demostrado el Presidente Alberto Fernández para liderar y ponerse al frente de una problemática que jamás en los tiempos modernos nos ha tocado transitar. Es esperanzadora la madurez política de la oposición al dejar de lado discusiones y debates que por supuesto volverán una vez superado el entuerto, como bien lo exige el sistema democrático. Y ojalá esa diversidad nos reúna para alargar nuestras miradas y poner el foco en el fondo del asunto.
Las medidas dispuestas por Fernández y el Comité de Crisis a través del Gabinete, Gobernadores e Intendentes han sido anticipatorias, preventivas y eficaces para afrontar un evento extremadamente complejo por la incertidumbre reinante y los efectos colaterales.

La eficacia y aciertos del Gobierno, como toda política en momentos de crisis, muestra los desajustes sistémicos que decisiones de la diaria no permiten corregir. Y es allí donde debemos llevar el eje para planificar un mejor futuro.La actuación del Gobierno cuenta con fuerte respaldo popular, y es momento de imaginar la salida del laberinto. De éste laberinto que parece coyuntural pero claramente es estructural y debería redefinir el rol del Estado en la nueva era.

Hace tiempo que desde el Movimiento Arraigo venimos planteando un rumbo para la Argentina del Siglo XXI que nos permita salir del estancamiento crónico y pendular al que lamentablemente nos tiene acostumbrados el desarrollo de los acontecimientos en nuestra Argentina. Ese programa que humildemente observamos como el horizonte para transitar un camino diferente al que venimos llevando para enfrentar el Siglo XXI es, justamente, el Arraigo.Consiste en pensar el país en base a nuestras posibilidades, potencialidades y beneficios que la naturaleza, riqueza y la diversidad climática nos brinda, sumado a la inmensa capacidad científica, cultural, industrial, productiva, educativa y humana de nuestro pueblo.
Un sólo dato para explicar este problema: más del 50% de la población argentina vive en el 3% del territorio. El nivel de concentración poblacional en núcleos urbanos es insostenible. Hace 100 años que nuestro país y la región entera de América Latina viene consolidando esta otra pandemia sin que aún hayamos podido, más bien, querido, encontrar la vacuna.

En una Nación que se forjó en luchas entre centralistas y territorialistas -unitarios y federales, civilización o barbarie, anti peronismo y peronismo, etc-, en la que estuvimos de acuerdo hace 200 años en fijar una forma de Gobierno federal como principio rector de nuestra organización constitucional, todo se concentra: los medios de comunicación, la producción de alimentos, la logística, la formación de precios, la población, la agenda pública, el acceso a nuevas tecnologías, la salud y la educación, la producción de medicamentos, el acceso a tierra y vivienda, el poder, los recursos públicos y privados.

Las consecuencias de este modelo han instalado la idea de la inviabilidad como respuesta a la demanda del pueblo por un horizonte de crecimiento y desarrollo de manera equitativa e igualitaria.
El arraigo propone que el Siglo XXI sea el de los Gobiernos Locales, el de las Comunidades, de las Regiones. En un tiempo donde la ciudadanía exige respuestas y soluciones instantáneas e inmediatas a sus necesidades, concentramos cada vez más las facultades y recursos para responder a ellas. Entendemos prioritario como programa nacional el de avanzar en una profunda transferencia de recursos y funciones a los Gobiernos Locales para que sus autoridades, democráticamente electas y fiscalizadas por sus comunidades, puedan brindar soluciones.

La crisis del Coronavirus nos muestra en carne viva las deficiencias del sistema tal como viene funcionando hasta aquí. Aumentos indiscriminados de precios en momentos donde se requiere estabilidad para garantizar el acceso a los alimentos a precios justos en medio de un gigantesco parate económico. Cómo protegemos a los ciudadanos de estos abusos? Sancionando a los comercios de cercanía? Todos y todas sabemos que con una mano alcanza para contar quienes forman los precios que finalmente llegan a las góndolas tanto de supermercados como de almacenes. Es una clara muestra de los efectos negativos de la concentración en la producción, distribución y comercialización de alimentos en Argentina. Un problema estructural que se ha ido consolidando cada vez más. Pero en momentos donde el Estado debe garantizar el acceso a los alimentos a precios razonables a la población como sucede en casos como el aislamiento social obligatorio, queda expuesta la gravedad del asunto.

El Arraigo propone un profundo despliegue de la producción de alimentos en los mismos territorios o regiones. La mejor manera de terminar con el costo del transporte y la logística implica el desarrollo de unidades productivas locales, con participación de las poblaciones a través de Cooperativas, Pymes y focalizando en las características del lugar. A ello hay que sumarle un Programa Nacional de Acceso a la Tierra para producir y a la Vivienda para vivir, con más fuerza y facilidades en zonas poco densamente pobladas y con gran potencial productivo industrial tecnológico. Una Procrear Rural como propone la Unión de Trabajadores de la Tierra o Coninagro. Hay cuestiones donde no hay grieta.

Por supuesto que el Arraigo, el desarrollo productivo industrial logístico local y el acceso justo al Hábitat y la Tierra deben ir de la mano con un fuerte compromiso con el Medio Ambiente y la salud, otro de los grandes temas pendientes de nuestra era que el planeta entero desde el Laudato Sí del Papá Francisco hasta el Tratado de Paris y su implementación local viene exigiendo. La Agroecología es un término que vino para quedarse y se enlaza con las ideas hasta aquí planteadas. La enorme concentración de la tierra para producir alimentos en Argentina es una prueba más de la urgente necesidad de atomizarla. El 80% de la tierra productiva se encuentra en manos del 20% de quienes la producen (en general pooles de siembra, fondos de inversión y exportadoras de agronegocios, muy rara vez de capitales nacionales) y el 20% de la tierra en manos del 80% de pequeños y medianos productores, en su mayoría rehenes de las reglas que imponen los grandes jugadores de la liga.
Entonces sucede que el suelo sagrado que tenemos con altísima capacidad productiva más la enorme tradición de nuestros productores y chacareros a lo largo y a lo ancho del país, con diseño y aplicación de nuevas tecnologías que son la admiración del mundo, terminan utilizadas para un negocio especulativo financiero donde pocos ganan, se prioriza el monocultivo y desmonte, se aplican agroquímicos de forma indiscriminada que dañan gravemente nuestra salud y la del suelo y perdemos control absoluto de uno de los recursos estratégicos más importantes que tenemos.

Finalmente, qué alimentos producimos para el consumo de las familias argentinas en nuestro territorio? Y dónde y quiénes lo producen? Qué cuidado y planificación hacemos del suelo? Qué compromiso tenemos con el Medio Ambiente y la reducción de gases de efecto invernadero por haber apostado a este modelo monoproductivo? Qué redistribución hacemos del suelo, el hábitat, la logística y las capacidades tecnológicas para, justamente, redistribuir equitativamente sus beneficios, que son parte fundamental de nuestro capital como Nación?
Qué respeto tenemos sobre la producción y recetas que recibimos como herencia de nuestras comunidades originarias para aplicarlas en estos tiempos y que, además, sea parte de un modelo de marca registrada del país como sucede con algunos productos que son aplaudidos en el mundo?
Producción local natural, sin agroquímicos y con historia autóctona es una combinación extraordinaria para el desarrollo turístico y comunitario.
Para ello, es imprescindible que los Gobiernos Locales, las Regiones y las Provincias avancen en Planes de Ordenamiento Territorial que empiecen a contemplar esta mirada de arraigo: definición del crecimiento de la planta urbana para el desarrollo de nuevos loteos públicos con servicios que garanticen acceso justo al Hábitat, espacios verdes necesarios para una revolución de arbolado y recuperación de plantas nativas, áreas para el desarrollo de la Agroecología con prohibición total de agroquímicos, lugares reservados para la producción de agricultura y ganadería tradicional, zonas para la producción láctea, ubicaciones para la industria y agroindustria vía parques o áreas industriales públicas y/o privadas, planificación y ejecución en etapas de los servicios necesarios y esenciales como electricidad, gas, conectividad, agua y cloacas, calles, caminos rurales, desagües pluviales, etc.

Para una correcta implementación del modelo Arraigo se requiere, además, la creación de nuevas Universidades Nacionales en los territorios y regiones con las carreras vinculadas con las potencialidades de cada lugar. El acceso a Estudios Superiores y la formación e investigación universitaria en los territorios es determinante para repoblar la Argentina del Siglo XXI, incluso con promoción de la migración inversa (dejar de ir del campo a la ciudad para volver de la ciudad al campo). El desarraigo de quienes buscan oportunidades allí donde sus pueblos no las pueden garantizar o, peor aún, el desarraigo de quienes no tienen más opciones que quedarse sin oportunidades, es para nuestro Movimiento prioridad absoluta a revertir.

Nuestro Programa entiende que los Gobiernos Locales deben ser los ámbitos públicos con sobrada capacidad para dar respuesta a las demandas diarias de las comunidades: salud, educación, seguridad, higiene urbana, planificación urbana y rural, saneamiento, conectividad, acceso justo al Hábitat, desarrollo industrial, producción local de alimentos, logística local para una mejor y más accesible distribución, espacios verdes, cultura y turismo, inclusión social.

Los Estados Provinciales y la Nación, se reservan y distribuyen entre ellos la definición de las cuestiones estratégicas del país: energía, hidrocarburos, minería, transporte, aprovechamiento de ríos y mares, creación de regiones, infraestructura para el desarrollo en el marco de un modelo de repoblación estratégica, relaciones internacionales, servicios públicos, nuevas tecnologías y comunicación, políticas de género e igualdad, justicia y acceso universal a ella, diseño y formulación de las políticas sanitarias y educativas para ser implementadas en cada territorio, participación en la producción de medicamentos, definición y control de las políticas exportadoras y de redistribución de la riqueza, etc.

El Coronavirus, entre varias cosas que ha dejado al descubierto, nos muestra a las claras que el modelo actual argentino está obsoleto y anticuado para las demandas y necesidades de los tiempos que corren.
No habrá momento más oportuno para repensar la Argentina y contar con el respaldo popular suficiente para avanzar en profundas reformas y soluciones que traigan respuestas novedosas y exitosas a problemas históricos y estructurales.

Para ello no sólo alcanza con pensar en la desconcentración de los esquemas estratégicos en manos privadas que inhiben al Estado para poder garantizar acceso pleno a derechos, a través de una importante participación pública y articulada en áreas como servicios públicos, medicamentos, producción y exportación de alimentos, energía e hidrocarburos, transporte, conectividad.
También la política debe animarse a pensar y tomar decisiones difíciles vinculadas con la desconcentración del poder y los recursos desde la Nación hacia Provincias y Municipios, para que la redistribución también pase por el Estado

Siempre me pareció maravillosa la idea de que florezcan mil flores: miles de mujeres y hombres que desde sus territorios y enmarcados en un rumbo con un claro eje consensuado en el Arraigo aportemos a transitar estos 100 años con esquemas de integración y cercanía con nuestro pueblo. Sin dudas, ello nos brindará herramientas para superar profundas crisis de manera inmediata, exitosa y raigambre autóctona.

4 Comentarios a “Pandemia y la necesidad de Arraigo”

  1. Excelente, clara y brillante exposición, de un hombre que la política argentina debera poner en lugares de tomas de decisiones, sobre el acuerdo social que necesitamos los Argentinos. El Dr. Durañona, nos enseña que el camino post-pandemia, en una gran oportunidad; depende de todos nosotros y de dirigentes políticos de su talla.

  2. El dr Durañona invita a un debate a todas luces INCÓMODO PARA EL ESTABLISHMENT…pero DECIDIDAMENTE Necesario en pos de un Futuro substancialmente venturoso ,no quiere aplicar Recetas (aun las solidarias y progresistas) ya probadas sino que, y ahí radica su Poder creo, invita a un Esfuerzo titánico de capacidad creativa de cada uno de los Argentinos para encontrar un sendero Útil, Ecológico, Igualitario en fin tal vez un futuro … como el que … de una bendita vez … nos merezcamos

  3. Es el mismo pensamiento que tenía el Ing. Enrique Martínez, cuando era Presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), llevar las fuentes productivas al interior, desarrollando la capacidad de pequeños productores locales. Trabajamos en esa época desarrollando procesos productivos para industria de la carne, láctea, de alimentos, etc. con esa orientación. Fue la época de oro del INTI.

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