El Senado aprobó por unanimidad el proyecto de ley para ofrecer un canje de deuda a los tenedores locales en las mismas condiciones de la oferta que negocian por estos días en Wall Street.

«No creo que haya sido necesaria una ley para hacer esta oferta, si se presentó, es porque lo pidieron los abogados de los bonistas», sugirió Lousteau. Llamó la atención sobre la emisión de títulos atados al Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), que no serían convenientes y teme que puedan ser canjeados por organismos públicos y ocasionarle pérdidas. 

Entre los tenedores estaría el Fondo de Garantías de Sustentabilidad de Anses. Solicitó que en tal caso puedan negociar un canje similar las provincias que acumulan vencimientos imposibles de pagar, entre ellas Mendoza, gobernada por el radical Rodolfo Suárez. «Tomó deuda al 7% en dólares y ahora está de default.  ¡Y ofreció 75 centavos por dólar!», se alarmó la kirchnerista mendocina Anabel Fernández Sagasti. 

El canje contempla títulos por 41.700 millones de dólares emitidos con ley nacional, a través de 29 bonos que podrán intercambiarse por otros de más larga duración.

Son USD 33.159 millones por bonar, bono dual, bontes y letras pagaderas en dólares, como LETES; y otros denominadas en dólares que liquidan pesos (Lelinks). Y otros USD 8.555 millones por discount y par, ambos a pagar en moneda estadounidense. Los tenedores recibirán por intereses devengados y no pagados bonos al 1% a 2030 y títulos adicionales de BONCER 2026 y 2028, para la opción denominada en pesos. 

Para incentivar el ingreso, se reconocerá el interés devengado de cada título elegible desde la fecha del último pago al 4 de septiembre. Si se canjean después, se computará sólo hasta el último 6 de abril.  Los que no adhieran al canje podrán cobrar su título recién el 31 de diciembre de 2021.

El objetivo es patear intereses para adelante y aliviar los presupuestos de Alberto Fernández. «Si miramos los pagos desde este año al 2024, hubiesen correspondido cubrir antes de la negociación un total de 32.400 millones de dólares, y vamos a estar cubriendo luego de la negociación 2.152 millones de dólares», destacó Caserio.

«En diciembre de 2015 la deuda pública representaba el 52,6% del PBI. En diciembre de 2019, luego del gobierno de Macri, representaba el 90% del PBI. La han duplicado en tiempos con plazos irracionales», se lamentó. Más atrás fue Oscar Parrilli. «Cuando Néstor Kirchner asumió, la deuda externa superaba el 170% del PBI y en diciembre de 2015 la deuda era del 42% del PBI, y de la cual sólo el 14% era en dólares». 

Les respondió Luis Naidenoff, jefe de Cambiemos. «Arrancaron a negociar con una inflexibilidad poco conocida. Y de la primera a la cuarta oferta ya vamos perdiendo 15.000 millones de dólares. Ojalá que el final sea feliz por el bien de todos los argentinos». 

El cierre estuvo a cargo de su coterráneo José Mayans. «El camino de la política de la usura y la especulación destruyó la economía del país. Tenemos que decirle a la gente lo que pasó, nada de mirar al pasado.  Hay muchos que no quieren hablar de eso. Ahora quieren socializar la culpa. Nosotros no tuvimos la culpa. Nosotros no fuimos al Fondo Monetario Internacional, no aplicamos políticas usurarias para el pueblo argentino, no compartimos lo que hicieron en el Banco Central, no tenemos nada que ver con eso».

Esteban Bullirch, del PRO, se molestó por una mención a sus presupuestos, Cristina Kirchner le dio el descargo personal pero le cortó la palabra cuando se fue de tema. No evitó que se desmuteara y volviera a hablar encima de su micrófono. «Estamos mal por las malas leyes que votamos», se descargó el senador.  

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