Los referentes del oficialismo no se muestran decepcionados sino confiados en lograr conseguir quórum a partir del 10 de diciembre. Los ojos están puestos en les senadores que representan fuerzas provinciales, especialmente en aliados como Alberto Weretilneck, perteneciente a Juntos Somos Río Negro, y Magdalena Solari Quintana, de Misiones.

En este sentido, además de Weretilneck y Solari Quintana, hay cuatro senadores que no se alinean con ninguno de los dos bloques mayoritarios: Juan Carlos Romero (Salta), Lucila Crexell (Neuquén), Clara Vega (La Rioja) y Alejandra Vigo (Córdoba). Los tres primeros, sin embargo, suelen alinearse con JxC y Vigo, que entrará a la cámara en diciembre, es la esposa del gobernador Juan Schiaretti, quien fue muy duro con el gobierno nacional durante la campaña.

A partir del 10 de diciembre, pasarán de tener 41 bancas a 35, dos menos que las 37 que necesitan para abrir cualquier debate. Diálogo, negociación y construcción de consensos: ésa será la tarea del oficialismo en el Senado para la segunda etapa de gobierno. el oficialismo se encuentra en un escenario inédito que lo obligará a pactar permanentemente para evitar un bloqueo.

En este contexto, las alianzas se extienden más allá de partido locales, porque desde el Frente de Todos consideran que será posible sentarse a negociar con los representantes de Juntos. El proclamado diálogo con la oposición para cerrar el acuerdo con el FMI debe, necesariamente, incluir a una parte de JxC y el oficialismo tiene expectativas de que este pueda darse en el Senado.

En ese marco, la agenda legislativa del gobierno para las próximas semanas tiene dos prioridades: el Presupuesto 2022 y el «plan económico plurianual para el desarrollo sustentable» con las metas económicas y fiscales que el Gobierno quiere presentar en la negociación de la deuda con el FMI. En el caso del Presupuesto, presentado por el ministro Martín Guzmán a mitad de septiembre, se abrirá un escenario clave de negociación con las provincias, muchas de las cuales ya comenzaron a acercarle al gobierno sus demandas.

Por otro lado, el programa económico plurianual se enviará al Congreso a principios de diciembre, para lo cual necesitará el amplio apoyo de varios sectores de la oposición. Según anticipó Alberto Fernández la noche de la elección, el proyecto contemplará» los mejores entendimientos» que el gobierno «haya alcanzado con el staff del FMI en las negociaciones». Si bien el plan podría ser aprobado sin los votos de JxC, el oficialismo aspira a poder negociar con al menos una parte de la coalición opositora.

Paralelamente, la bancada de JxC también competirá por el control del Senado y ya está analizando disputar la presidencia de algunas comisiones, aunque voceros del interbloque advierten: «No le vamos a cortar los brazos a la gestión, el Senado siempre ha sido un espacio de negociación y acuerdo».

La prórroga de las sesiones ordinarias oficia, en este sentido, como gesto de buena fe hacia la oposición para comenzar las negociaciones. El oficialismo abre la puerta a consensuar, tanto con JxC como con el resto de los bloques minoritarios, el temario de las sesiones hasta el 31 de diciembre.

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