La llegada de Facundo Manes propició la unidad de un partido que, tras los comicios partidarios de comienzo de año, parece haber zanjado las diferencias.

Y con esa fortaleza interna hoy evalúa la posibilidad de concretar un bloque propio en la Legislatura bonaerense. Rápido de reflejos, desde el radicalismo, le dejaron en claro a Data Clave que “no se trata de un quiebre, ni nada de eso. Es una forma que tenemos como partido para consolidarnos internamente”.

El objetivo de la UCR no es romper el bloque. Pero sí funcionar como un interbloque. “Lo estamos evaluando. Hay que ver. Tenemos tiempo y diferentes miradas al respecto”, agrega la misma fuente.

El objetivo común está puesto en la Cámara baja, donde tras las elecciones, el gobernador Axel Kicillof sufrió la pérdida de diputados y se quedó sin quorum. Es por esto que ahora deberá negociar con aliados, la oposición y con los nuevos integrantes de la izquierda y los representantes de José Luis Espert.

Con este panorama, el radicalismo ya está pensando en 2023. Y envalentonado, busca que el sello propio comience a moverse por fuera de Juntos. Con el fin claro de posicionarse y, a la vez, separarse de ciertas declaraciones nacionales y provinciales de los “halcones” del PRO, con quienes tienen menos cercanía.

Hasta el momento, y como parte del acuerdo, el radicalismo tiene la presidencia del bloque de la Cámara baja y el PRO en la alta. De seguir así, el presidente de la UCR bonaerense, Maxi Abad, seguirá al frente de la bancada opositora.

Sin embargo, con este nuevo panorama habrá que ver cuál es la reacción desde el PRO. El análisis que hicieron hasta el momento en la UCR responde a qué imagen darían hacia afuera. “Tomamos una posición en la derrota, no deberíamos cambiarla en la victoria”, agrega un diputado bonaerense en diálogo con Data Clave.

En concreto, el PRO cuenta con más diputados que la UCR. Sin embargo, en el mapa provincial, el radicalismo cuenta con más intendencias propias por lo que la intención de los jefes comunales es poder hacer valer ese pese sin la necesidad de formar parte de una mesa común. Eso sí, insisten, “siendo parte de un interbloque, con un voto común. Buscando responder a la gente que nos eligió y que quiere ponerle un freno al kirchnerismo”.

La idea es llegar al 10 de diciembre con una decisión tomada. Sin la intención de mostrar una imagen de ruptura, sino de fortaleza, “como parte de un espacio que puso sus diferencia en una interna que ordenó y que nos dejó a todos apuntando para un mismo lado”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *